miércoles, 23 de marzo de 2011

Esta noche en lugar de dormir con mi peluche, como de costumbre, he dormido con tu chaqueta. Olía tanto a ti que no he podido evitar imaginarme que estabas allí conmigo, abrazaditos los dos, solo tú y yo, durmiendo sobre tu pecho, escuchando el latido de tu corazón, sintiendo tu brazo alrededor de mi cintura. He soñado que estábamos en la cima de una montaña donde hacía muchísimo frío, tumbados sobre la hierba, tú me abrazabas fuertemente para que no me congelara y de vez en cuando me susurrabas al oído un te quiero de esos que me ponen la piel de gallina. Desde allí se veía casi todo Alicante: el castillo, el Corte Inglés, el Gran Sol, las vías del tren, mi casa, la tuya... pero lo mejor de todo, sin dudarlo, era poder mirarte a la cara. Era de noche y se veían las estrellas y la luna casi llena; de repente, allá a lo lejos empezaron a tirar fuegos artificiales, era precioso. Parecía que el mundo estaba hecho únicamente para nosotros dos. Pero como algunos dicen: todo se acaba. Ha empezado a sonar la alarma de mi móvil y me he despertado con una sonrisa en mi cara y totalmente enredada con tu chaqueta, esa que huele tanto a ti. No he podido evitar reírme al darme cuenta de todo lo que puedo llegar a soñar con tan solo una chaqueta que huele a ti.
Se que ha sido solo un sueño pero ojalá no me hubiera despertado NUNCA.


Los secretos están guardados y su único deseo es escapar

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