jueves, 10 de marzo de 2011

A veces me gustaría ser como un pez, tener tan poca memoria que cada cosa que tuviera que hacer volviera a ser como la primera vez. Tendría que aprender millones de veces a caminar, a hablar, a ir baño, a vestirme, a cortar la carne, a atarme los cordones, a saber que no hay monstruos debajo de mi cama, a no llorar al oír un fuerte ruido, a saber cuando hay que callar y cuando hay que hablar, a guardar secretos, a montar en bici, a leer, los colores, los números... y podría seguir diciendo millones y millones de cosas que tendría que volver a aprender. También habría millones de primeras veces como la de ir al cine con mis amigas, quedarme sola en casa, el primer día de clase, el primer diez, el primer suspenso, llorar con una película, tener móvil, tuenti, cámara... el primer beso, montar en una montaña rusa, bañarme en la playa, tener novio, comprarse ropa, beber, comprar el pan, hacer un largo viaje sin padres, abrazar a alguien querido...
...Pero si no recordara nada, tampoco redordaría los mejores momentos de mi vida, si, esos que no cambiarías por nada del mundo, esos que solo se viven una vez y que solo una persona supo darte. No recordaría las mejores tardes con mi mejor amiga, las veces que nos enfadamos y después reímos al recordar lo frikis que eramos de pequeñas, esos momentos en los que lloré a su lado. Y esque al fin y al cabo todo eso son recuerdos que jamás olvidarás y que jamás repetirás pero que siempre llevarás en un lugar muy profundo: el corazón. Prefiero recordar todos y cada uno de estos recuerdos y llorar al hacerlo. Poder repetirlos una y otra vez porque
aunque nunca serán iguales que esa primera vez,siempre tendrán algo de especial.

No hay comentarios:

Publicar un comentario