domingo, 6 de marzo de 2011


  Es duro coger la agenda de los números de teléfono para buscar a algún amigo a quien contarle tus problemas y darte cuenta de que no tienes a nadie en quien confiar. Pero es más duro dormirte cada noche después de haber llorado y despertarte cada mañana como si nada hubiera pasado. Y lo peor de todo no es que sepas que te volverá a pasar es que no sabes de que manera puedes evitar que pase.

No hay comentarios:

Publicar un comentario