viernes, 19 de agosto de 2011

Todavía no he podido despertar de ese sueño

Ese día pensé que no volvería a verte, ni a tu sonrisa, si si, esa que solo sacabas cuando yo te pedía, esos ojos que brillaban  cuando estaban a la luz del sol, que no volvería a sentir tus manos al rededor de mi cintura ni tus labios besando a los míos, pero por suerte no ha sido así. Te veo todas las noches cada vez que cierro los ojos y caigo en un sueño profundo, nos pasamos la noche hablando sin parar, riendo a carcajadas, dando vueltas por una ciudad que hemos creado tu y yo, se llama Chillón. He decidido que allí haga frío para que me abraces y me des calor, puede que sea una aprovechada, pero me gusta demasiado para dejar correr esa oportunidad. Cuando ya nos cansamos de hablar y reír y andar, nos vamos a dormir, me gusta ver tu rostro dormido pero me encanta darte un besito en la frente y al instante ver la media sonrisa que se te dibuja en la cara. No sabes lo guapo que eres y lo tontacos que somos.

En un fábula puedes combinar una historia real y una que te imagines lo que pasa es que la persona que lo lea nunca sabrá cuál es la parte real y cuál es la parte imaginativa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario